EL PROYECTO COMO PROCESO, EL CROQUIS COMO HERRAMIENTA

ARQUITECTO SERGIO ALBERTO CABRERA


Quisiera comenzar este trabajo haciendo un breve comentario de este curso, con relación a un suceso que me sorprendió mucho. Descubrir cosas aveces es difícil. Finalizada su segunda lección acerca de la Poética y Arquitectura lo primero que hicimos un grupo de compañeros y yo a decirnos palabra como,... viste lo que dijo...por fin se me aclaró el tema..... ahora entiendo..., lo curioso de todo esto fue que nos sucedió a todos a la vez. Nos ha respondido a todos una pregunta a la cual la mayoría de nosotros no habíamos encontrado respuesta, o quizás la habíamos preguntado pero no nos la supieron contestar correctamente.
El tema que mas no llamo la atención en general fue cuando hablo del Proyecto como proceso donde lo importante no es el resultado formal sino el proceso llevado a cabo ” Valorar el proyecto como un proceso y no por su imagen exterior, manteniendo una indiferencia ante los resultados formales. Los resultados serán parte del proceso que describirá luego la realidad.”
Aunque me resulte difícil buscar una pregunta, intentare a lo largo de este texto pensar en voz alta, y creo que ese puede ser un buen ejercicio en relación a la idea de Pensar el proyecto como un proceso. Lo difícil en arquitectura es pensar en ella y superar la fase de ser un buen lector, ir mas allá.
Tratare además de enfocar este tema atraves de las herramientas que utilizamos para llevarlo a cabo y a la cual me siento muy identificado. Me refiero al Croquis, el Bosquejo que muchas veces a pesar de su nubosidad son de gran claridad y orientadores a la hora de proyectar. Hablando de esta naturaleza incompleta de las imágenes, Moneo nos dice lo siguiente: “cuando tienes un edificio necesitas la comprensión del lugar, del programa, de cómo vas a enfocarlo, y esa es una sensación nebulosa y atmosférica. Y muy a menudo los primeros dibujos del edificio son menos claros de lo que serán mas tarde. Visiones de cómo cierta masa o cierta estructura o cierto orden compondrán el edificio”.
Tenemos entonces el proyecto como proceso y el croquis o boceto como punto de partida dentro de este proceso, como una herramienta.
Partiendo de aquí, intentare al final de este texto formularme una pregunta, ya que en este momento es una interrogante o no es muy clara. Si aparece antes bienvenido sea.
Este fuerte interés del proyecto como proceso no surgió hace mucho y fue por elogios de profesores por la manera en que hacia, valga la redundancia, el proceso mientras proyectaba, como abstraía, seleccionaba, trabajando y cambiando de escala, en un camino que se retroalimentaba continuamente. Lo bueno es que es un proceso natural aveces inconsciente y con sentido común.
Por ejemplo comienzo un proyecto, uno se enfrenta a la etapa mas difícil, porque se genera un gran vacío ante la inmensa cantidad de condiciones a la que tenemos que dar una respuesta. Algún camino hay que tomar, aparece un dibujo que al igual que nuestra mente esta nuboso, quizás unas palabras o la explicación circunstancial a un amigo de lo que podría ser el proyecto, donde el movimiento aparentemente incontrolado dibuja esas dos líneas sobre una maqueta y que más tarde van a estructurar tu proyecto.
Entonces ya habremos hecho una selección, y me arriesgo a decir que las primeras decisiones son la más importantes, las que perduran y que son verificables al final del proyecto. Si la invención de las ideas germinales es un momento clave del proyecto no lo es menos el momento de la selección. El instante inventivo de la inteligencia es solo “una etapa deslumbrante, magnifica pro inicial. Para crear necesitamos esta proliferación de ocurrencias que nos impide enclaustrarnos en la repetición estéril. Necesitamos también no quedarnos en estas ocurrencias, sino prolongarlas en el momento creador. Sabiendo que contradigo las mas ancladas creencias del artista moderno, tengo que afirmar que el instante decisivo de la actividad creadora, no es la ocurrencia, la invención, sino la selección, es el acto más genuino del artista”. Marina
La selección requiere el previo reconocimiento, en la idea germinal, de una concordancia feliz de los componentes arquitectónicos, que en el mejor de los casos será el resultado de nivel o de inversión del problema.
Es importante durante el proceso no perder el sentido global e integrador del proyecto cuando se hace un análisis particularizado.
Muchas decisiones del proyecto tienen que responder a la necesidad de hallar un equilibrio entre la vitalidad de las formas que obedecen ha sus propias leyes, de las formas que surgen y existen separadas y aquellas que por fuerza a de orientarlas a un fin común. En el proyecto tal equilibrio se manifiesta en la tensión entre la vida independiente de las partes que intervienen en cada nivel físico y un designio unitario
La manera de percibir del individuo, el conjunto de sus experiencias, repercute en la organización del subconsciente para después manifestarse en la esfera del hacer y del construir. Su memoria se configura de modo análogo y esta evolución interior termina por proyectarse de mil maneras, en cualquier aspecto y nivel del proceso creativo.
El proyecto como proceso tiene que ver con las etapas, que terminan al finalizar la construcción de un proyecto. Se recorre un camino apasionante con la ambición de poder ver materializadas las ideas. Es difícil, yo diría imposible pautar esas etapas racionalmente, creo que nuestro sentido común, nuestra capacidad de sintetizar, de seleccionar, nuestra habilidad innata que surge de nuestra inteligencia creadora, son las herramientas fundamentales, las primeras y las ultimas. El proyecto es una operación lógica y sintética que hace algo mas que producir artefactos u objetos, ya que genera organismos capaces de establecer relaciones especificas con una actividad, una cultura, un lugar.
Esa lógica al nivel del proceso, y de la materialización, regulada por el sentido común y por los procesos de producción, es cada vez más incierta, difusa y más heterogénea, y me gustaría resaltar dos puntos. Como sabemos el resultado final del proceso será un reflejo de la realidad que aveces se nubla por su carácter pesimista. Los resultados formales son un reflejo de esas circunstancias.
El concepto proceso funciona como un método reflexivo que permite desarrollar ideas, al tiempo de “observarse creativamente” siendo la finalidad del proyecto, precisamente el análisis y la reflexión sobre el método mas que una conservación de una serie de pasos determinados para la realización de un objeto artístico, “ cuando la preocupación por buscar un método prima sobre el espíritu de búsqueda, se esclerotiza y cae al nivel de un procedimiento”
La obra de creación, el proyecto como proceso tiene una directa relación con la crítica, con la autocrítica. Esta nos permite de alguna forma reelaborar. Esa actitud de reformulacion constante, nos llevara a hacernos preguntas y evaluar par tener que seleccionar la que a nuestro criterio será la mas acertada.
Toda obra de creación constituye en el fondo, la más alta actividad critica. Todo gran artista es ante todo un riguroso critico de los maestros que la han precedido y a los que sigue. Un creador es superior a otro solo porque su capacidad crítica es superior.
Es importante saber valorar el proyecto como una operación intelectual, como así también saber definir su retroalimentación constante, para ello hay que tener capacidad de teorizar sobre lo que uno hace.
Dentro del proyecto, entendido como un proceso, existen diversas herramientas para llevarlo a cabo. Es muy importante el modo en que se utilizan las mismas. Debería ser un juego y yo lo tomo así, en donde tenemos muchas piezas a las que hay que darle cohesión y una serie de condicionantes a las que hay que responder de forma integrada. Entonces actuamos, seleccionamos, vamos armando el proyecto, complejo. Al principio un dibujo, una imagen, vacío, confusión, el lugar, el programa, una maqueta, cambio de escala y descubro algo pero luego retorno verifico, y otra vez maqueta, una foto, siempre dibujando.
Hemos nombrado una serie de conceptos que son importantes a la hora de entender el proyecto como proceso. La intuición cultivada, la intuición innata son elementos fundamentales a la hora de transitar este proceso. Nos permite descubrir sin casi darnos cuenta, y nos hace dibujar, bosquejar, sin tener que borrar.
Mi interés por el croquis o bocetos a mano alzada, surgió mucho antes durante la licenciatura. Los profesores veían mis bocetos y le parecían sugerentes y me pedían que los explicara, el porque lo había realizado de esa forma, pero muy pocas palabras salían de mi boca. Aquí aparece la palabra Intuición, era pura intuición, eran dibujos que surgían en el momento. Digamos que tenia la mitad del trabajo hecho solamente me faltaba explotarlos, pensar en ellos. Desde ese día mis bocetos han madurado a la par mía y cada vez la utilizo con mayor precisión. No es nada excepcional pero si lo es para mi por la forma en que se fue dando este proceso.
Leyendo algunos libros sobre el croquis en la génesis y desarrollo de los proyectos de arquitectura me pareció fascinante las diferentes formas de abordar el tema a la que recurren los arquitectos. Desde el que primero piensa y después dibuja, Alejandro de la Sota” Creo mas en una arquitectura pensada, que dibujada. Abogo porque no se dibuje ninguna raya mientras la obra no este definida en nuestro interior”, hasta el que piensa mientras dibuja.
La experimentación gráfica, el perfeccionamiento, el rigor, las dimensiones constructivas, son cosas que se irán completando con los bocetos. Así mismo el dibujo debe ser entendido como un instrumento puro de un proceso circular entre pensamiento y acción. Lo mejor de estos dibujos son los estado intermedios, ese ver aparecer aquello que queda para otro trabajo.
Es posible que el protagonismo del croquis sea mayor en proyectos complejos, donde su función como ampliación o anexo de memoria sea mas necesaria.
Los croquis definen un espacio imaginario dedicado no solo a las formas, sino a la vida en su totalidad, es un inmenso ejercicio de imaginación creadora. Por eso conviene dejar a un lado todas las expectativas y olvidarse del objeto encomendado a este tipo de expresión gráfica: la exploración y el tanteo de formas y artefactos, en estos dibujos la arquitectura es un elemento restante, una cristalización en pleno flujo vital.
Este texto será un bosquejo, como lo es un dibujo, como lo utilizo yo. Las relaciones entre escritura y dibujo van mas allá de la simple coincidencia, “ yo diría que mi dibujo es escritura no veo ninguna diferencia entre ambos. Yo escribo del mismo modo, escribo como una corriente de conciencia, no tengo ni idea de lo que voy a escribir hasta que empiezo” P. Eisenman.
Los croquis también pueden ser vistos como un objeto artístico en si mismo, desligado de sus funciones proyectuales y es posible relacionarlos con otras actividades creativas como puede ser la literatura y la música.
El estudio de los croquis musicales, los primeros trazos sobre el pentagrama vacío, son también apasionantes. Las relaciones con los arquitectónicos van mas allá de las coincidencias propositivas. Podemos señalar la relación del croquis con una partitura musical, que nos hace conocer perfectamente una melodía aunque no la estemos escuchando.
La arquitectura esbozada, muestra sus interioridades y despliega un abanico de insinuaciones formales abiertas, que la hacen mas “pletóricas y “ambiguas”, dos cualidades especificas del arte como dice Marina “guarda amorosamente los esbozos fallidos por diversos motivos. Unas veces para entender la génesis de la obra. completa, al tener todos ellos un valor semejante”.
Los bocetos son nada menos que la expresión de un espíritu de puesta en orden y son documentos no de imágenes pero si de etapas del pensamiento, de su claridad o, a veces de su total confusión.
Hago referencias a unas palabras de Siza “ El proyecto no es una acumulación de material mas o menos abundante sino que las informaciones son solo el instrumento para corregir y perfeccionar una idea determinada: una idea que surge nada mas hechas un vistazo al terreno. Para el que sepa mirar la idea no esta en la mente, sino en el lugar, de ahí que esta idea pueda, y deba surgir a simple vista. Después se superpondrán otras miradas, del arquitecto y de otros, y de este modo lo que surge de forma sencilla y lineal se convierte en algo complejo y se aproxima a la realidad de una manera prodigiosamente sencilla. Estas palabras de Siza son un ejemplo maravilloso de su primera instancia creadora, de cómo se aproxima al problema y su herramienta es muy bien conocida, El croquis.
La relación profunda del arte procesual no se establecería con la arquitectura sino con el “croquizar”, con enseñar el proceso del pensamiento arquitectónico. Terminara cuando el arquitecto irremediablemente, de una manera aveces frustrante y siempre obligado por los plazos del cliente, tiene que renunciar a esa especulación procesual y definir una solución.
La arquitectura debe ser un reflejo del pensamiento que se transmite de manera viva en los bocetos. Y es que la arquitectura no debe aislarse deberá mas que nunca enraizar sus principios en filosofías menos estériles que afecten de manera integral a todos los ámbitos de nuestra profesión. Nuestras herramientas deberán permanecer intactas firmes, el croquis pondrá en nosotras la capacidad de transparentar, de insinuar y de reflejar lo que nuestro medio nos esta demandando.

Programa de Doctorado en Arquitectura
Universidad de Navarra


Bibliografía

Español, Joaquim, El orden frágil de la arquitectura, Barcelona, Editorial Fundación caja de Arquitectos, 2001

Lapuerta, José María, El Croquis, Proyecto y Arquitectura, Madrid, Celeste Ediciones, 1997

Navarro Baldeweg, Juan, La habitación vacante, Valencia, Editorial Pre-textos, 1999.

Montaner, José María, Arquitectura y Critica, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 1999.

Piñón, Elio, Curso Básico de Proyectos, Barcelona, Ediciones UPC, 1998.

Fleck, Brigitte, Alvaro Siza, Madrid, Ediciones Akal, 1999.